PATRIMONIO

Iglesia de Santa María la Mayor

Iglesia de Santa María la Mayor de Alcaudete

El templo de Santa María de Alcaudete es un fiel exponente de la pluralidad de ofertas estéticas que caracterizan el arte hispano del siglo XVI, lo que explica la convivencia en su planta de dos espacios o estructuras deferentes: un cuerpo gótico de tres naves y una capilla mayor renacentista.

La iglesia de Santa Maria se edificó en la primera mitad del siglo XVI, según algunas tradiciones en el espacio giennense, sobre el espacio que ocuparía la mezquita musulmana, aunque no se puede confirmar este aserto. Por otra parte, los visitadores de Santa María en 1542 señalan la presencia de una «capilla bieja», en clara referencia a un primitivo edificio religioso cristiano que existió en el mismo lugar.

El templo, inicialmente, se concibe como una construcción de planta basilical de tres naves, donde se mezclan elementos de tradición gótica y otros de procedencia mudéjar.

En la edificación se observan dos fases constructivas:

  • La primera corresponde al alzado del cuerpo o nave propiamente dicha, un espacio rectangular de tres naves, cubriéndose con una techumbre mudéjar de madera (desaparecida), y su primitiva capilla mayor de Martín de Bolívar, utilizándose el elemento gótico más característico: la bóveda de crucería. Ya se encontraba terminado en la visita de 1542.
  • En la segunda,concluida diez años después, la iglesia sufre una importante alteración, al construirse la nueva capilla mayor de estilo renacentista, con el objeto de engrandecerla para ampliar el espacio religioso, debido al crecimiento demográfico de la villa y a los numerosos clérigos del templo.

El cuerpo del templo es un espacio rectangular de tres naves separadas por pilares fasciculados y arcos apuntados de tradición gótica. Como único elemento ornamental destacan los capiteles corridos de los pilares con la tradicional decoración vegetal de tipo «crochet», los escudos (pertenecientes al obispo de Jaén Don Esteban Gabriel y Merino 1523-1558 y al primer conde de la casa de Alcaudete, D. Alfonso de Córdoba y Velasco 1521-1558) situados entre algunos arcos y la línea de impostas que, a modo de alfiz corrido, enmarca estos últimos. La iglesia se cubre con una techumbre mudéjar de madera, hoy desgraciadamente desaparecida.

Concluida la nave, se procedió a la construcción de la primitiva capilla mayor, espacio principal del templo que, normalmente, se subraya por la presencia de algún elemento arquitectónico diferente al resto del conjunto. La capilla mayor se ha de constreñir al espacio que queda entre la nave del templo y la llamada «capilla bieja» o restos de una primitiva construcción religiosa; y a diferencia de la nave cubierta con madera, en su cubrición se opta por el elemento gótico más característico: la bóveda de crucería. Sería Martín de Bolívar el que realizará esta primitiva capilla mayor, capilla gótica que corresponde al actual primer tramo de la nave.

La iglesia tiene dos portadas situadas en los hastiales oeste y sur. Ambas desarrollan un programa iconográfico de tema mariano donde se mezclan los elementos renacentistas (grutescos, decoración a candilieri y columnas abalaustradas) con otros figurativos (imagen del Creador o figuras de los evangelistas y elementos de la Pasión, respectivamente, en las puertas oeste y sur) o heráldicos (escudos de Martín Alonso de Córdoba y don Francisco de Mendoza) encuadrados en esquemas arquitectónicos más afines a la nueva estética.

La del lado oeste, conocida como la del Perdón y construida entre 1530 y1540, es desarrollada en tres cuerpos, el bajo configurado por un arco de medio punto, decorado con casetones y flores, cuya clave es un alto relieve de Dios Todopoderoso flanqueado por columnas abalaustradas. El cuerpo central lo forma un frontón enmarcado por un alfiz, donde se localizan las peanas donde estarían las imágenes del grupo escultórico de la Encarnación. El cuerpo superior lo configura un rosetón de rejería de piedra calada.

La del lateral sur se estructura en una escalinata doble, para alcanzar una portada-retablo de estilo plateresco, rematada en un frontispicio decorado con una cruz. En ambas se desarrolla un programa iconográfico de tema mariano donde se mezclan elementos renacentistas, tanto figurativos como heráldicos (escudos del Conde Martín Alonso de Córdoba y del Obispo Don Francisco de Mendoza).

Al poco tiempo de concluida la obra, y ya adentrados en la segunda mitad del siglo XVI, la iglesia de Santa María sufrió una importante alteración al construirse una nueva capilla mayor de clara connotación renacentista, que rompe la homogeneidad de la fábrica primitiva.

La moderna capilla es una espléndida obra renacentista-manierista configurada por los siguientes elementos: cuatro arcos torales-triunfales, apoyados en sendas pilastras, que cobijan una bóveda vaída de casetones; dos ventanas de tres vanos de inspiración serliana o vano palladiano; y la entrada a la sacristía definida por el uso libre de los principios clásicos. Es una «obra innovadora» que denota un perfecto dominio del lenguaje clásico y de las formas serlianas. Como autor de la nueva capilla mayor, los estudiosos de Francisco del Castillo intuyen la participación directa del maestro.

En el libro de fábrica que se conserva se menciona la intervención de Vandelvira en torno al año 1558, al serle encargada una tribuna por el obispo Diego Tavera.

El último elemento que se construye es la Torre-campanario, situada a continuación de la capilla mayor. En altura presenta tres cuerpos superpuestos y un cuarto que es el tejado en forma de chapitel de tejas vidriadas. El primer cuerpo esta dedicado a la sacristía, realizada en piedra bien labrada. En la cara oriental aparece el escudo eclesiástico del obispo de Jaén, D. Sancho Dávila y Toledo (1600-1615). El segundo cuerpo exteriormente está coronado por una cornisa de piedra muy saliente sobre la cual monta el tercer cuerpo, calado con tres vanos por cada lado de la torre. Este tercer cuerpo tiene como función ser campanario de la iglesia. Sabemos que fueron dos maestros canteros, Juan Roldán, vecino de Alcalá la Real, y Simón Perales, vecino de Alcaudete, los encargados de la obra de la torre en el segundo y tercer cuerpo.

Está declarada BIC (Bien de Interés Cultural), publicándose en la Gaceta del 4 de junio de 1931.

Iglesia de San Pedro

Iglesia de San Pedro de Alcaudete La Iglesia Parroquial de San Pedro se creó sobre una antigua ermita, en los nuevos arrabales, como consecuencia del espectacular aumento de la población que experimentó Alcaudete a partir del siglo XVI. Se edificó bajo un único proyecto que daba más importancia a la estructura que a la decoración.

Tiene sus orígenes en los años 40 del siglo XVI, aunque las obras no comenzaron hasta 1558, año en el que se conceden las licencias y perdones para aquellos que contribuyesen en la obra.

Su autor es el arquitecto Francisco del Castillo, aunque fue terminada por su colaborador Juan de la Monja en la segunda mitad del siglo XVI.

Un sencillo exterior da paso a un interior de gran belleza y armonía, que también refleja un ambiente de austeridad, acentuada por los contrafuertes exteriores de los muros de sillería. El espacio es unitario, geométrico y claro. La planta es de salón, y cuenta con tres naves, separadas por esbeltas columnas que sostienen bóvedas vaídas, excepto las bóvedas de la cabecera, que son de cañón. El coro y la torre están construidos a los pies.

Los soportes, con solución manierista, no se ajustan a los cánones clásicos, siendo de sección cuadrada, achaflanadas las esquinas (salvo los de la cabecera) y en donde el capitel como tal ha desaparecido convirtiéndose en ménsulas que marcan el arranque de los arcos y que delimitan los tramos de las bóvedas. Llama la atención el hecho de que la solución constructiva de los arcos que soportan las bóvedas se realiza en ladrillo, y no en piedra, como el resto del edificio.

No posee campanario pero si sus arranques, debido hipotéticamente a la falta de presupuesto para terminarlo. En su lugar las campanas se alojan en una espadaña. La Iglesia de San Pedro ha sufrido varios usos a lo largo de su historia, dejando de ser parroquia a mediados del siglo XX, para ser utilizada como un silo (almacén) de trigo. Nuevamente volvió a ser parroquia en los años 70 y continuando hasta la actualidad.

Iglesia del Carmen

Iglesia del Carmen Alcaudete

Del primitivo convento de la Encarnación sólo queda en la actualidad la iglesia, que se conoce con el nombre de iglesia del Carmen. La fundación del convento data del 10 de octubre de 1590 y tuvo como patrocinador y promotor material al IV Conde de Alcaudete, D. Francisco de Córdoba y Velasco.

El templo, de estilo manierista, está dentro de las concepciones arquitectónicas de la época, así como de las especiales características de las iglesias conventuales de los carmelitas descalzos. La planta, de una sola nave, se abre formando un corto crucero cubierto por una cúpula, en la cual al ser limpiada han quedado al descubierto una serie de pinturas que representan a los cuatro evangelistas, Santa Teresa y San Juan de la Cruz. A ambos lados de la nave se ubican tres capillas laterales que se van agrandando a medida que se aproximan al crucero. A los pies de la iglesia se encuentra el coro sobre arco carpanel. Tras el presbiterio nos encontramos con el camarín de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cubierto por una bóveda de estilo barroco.

Actualmente del primitivo convento de la Encarnación sólo queda la iglesia que se conoce con el nombre de iglesia del Carmen. En su interior alberga imágenes de gran importancia artística, como Nuestro Padre Jesús Nazareno, el Santo Entierro, un cristo yacente articulado atribuido posiblemente a José de Mora o San Elías, atribuída al famoso escultor Pedro de Mena y actualmente la obra de imaginería más importante de Alcaudete.

En su interior alberga imágenes de gran importancia artística el Santo Entierro (un cristo yacente articulado atribuido a José de Mora) o la talla del evangelista San Elías, atribuída al famoso escultor Pedro de Mena y actualmente la obra de imaginería más importante de Alcaudete.

Alcaudete puede presumir de imaginería religiosa, puesto que las distintas tallas que posee la localidad, ya sean imágenes de pasión, de gloria, dolorosas o santos, son de una gran carga artística e histórica.

Iglesia conventual de Santa Clara

El convento de Santa Clara pertenece a la orden de las clarisas, dentro de la orden de San Francisco. El convento está formado por un conjunto de edificios que se levantan en el barrio de su propio nombre, destacando entre todos el de su iglesia.

La autorización eclesiástica para su fundación fue dada por el pontífice Alejandro VI en bula concedida en Roma el 21 de septiembre de 1499. Sus fundadores fueron D. Alonso Ferández de Córdoba y su mujer, Dña. María de Velasco. Siete monjas del Convento de la Santa Cruz de Córdoba fueron sus primeras ocupantes, en la Ermita del Espíritu Santo, hasta aproximadamente el año 1550.

Tiene una superficie de 5.500 m2 aproximadamente, y fue edificado con capacidad para albergar a 40 religiosas, aunque llegó a contar con 80, llegando a tener la categoría de monasterio.

La columna salomónica no aparece en piedra hasta comienzos del siglo XVIII. En la provincia de Jaén es el único ejemplo de portada completa en piedra que existe, apareciendo superpuesta en dos pisos. Esta obra está relacionada con la de Hurtado Izquierdo en Córdoba o la fachada de la universidad de Granada. Sin fecha ni autor, por el parentesco con la fachada de la Merced de Córdoba, de 1745, parece ser que es un poco más temprana, pudiendo situarse en el primer cuarto del siglo XVIII.

El edificio es de planta rectangular, de tipo cajón. Se puede situar su construcción en la frontera entre los siglos XVI y XVII. En sus pies, la iglesia se prolonga por un coro bajo, separado de la misma por una celosía de inferior altura al resto del templo. Además cuenta con otro coro lateral al presbiterio.

La iglesia cuenta con una capilla que se erigió como sepultura de D. Martín de Córdoba, IV hijo del I conde de Alcaudete. Posee una reja de principio del siglo XVII, con escudo nobiliario de los condes. 

Ermita de la Fuensanta

Ermita de la Fuensanta

La ermita de Nuestra Señora de la Fuensanta se encuentra al final del parque municipal del mismo nombre. Fue obra del arquitecto Francisco López Rivera, siendo bendecida por el obispo Romero Mengíbar en 1963.

La devoción y el culto a la Santísima Virgen de la Fuensanta en Alcaudete se remonta a la Edad Media, dada la existencia de una ermita en el año 1511.

El carácter de zona fronteriza entre los reinos cristianos y el reino nazarí de Granada en esta época determinó que Alcaudete fuera conquistado alternativamente por musulmanes y cristianos hasta la conquista definitiva de Granada por los Reyes Católicos en el año 1492. Cuenta la tradición que en una noche en que Alcaudete o Algaidak había sido tomada por el islam, un grupo de cristianos había conseguido huir. Al pasar por la zona en la que hoy está ubicado el santuario eran presa del pánico y lamentaban amargamente su desventura. Un soldado malherido y sin fuerzas para continuar el camino, viendo cercana su muerte, solicitó el auxilio de la Virgen María. No daba crédito a lo que de repente contemplaron sus ojos: una señora vestida de blanco le instaba a que bebiera de un manantial que había brotado a sus pies y lavara con agua sus heridas. Lo hizo y quedó sanado. Bebieron, asimismo, todos los que huían y lograron alejarse hasta encontrar refugio.

Posteriormente, el sentir popular hizo que fuera nombrada Patrona de Alcaudete, Alcaldesa Mayor y Presidenta de Honor de la Agrupación de Cofradías. Los terremotos registrados en marzo y abril del año 1951 dejaron a la antigua ermita en estado ruinoso, por lo que fue derruida y se construyó el actual Santuario, cuyas obras se finalizaron en agosto del año 1963. El importe económico fue satisfecho con la colaboración exclusiva de los alcaudetenses, tanto los residentes en la localidad como los que se encontraban en otros lugares de España e incluso del extranjero. Todos participaron, y en el caso de los que su situación económica no les permitía aportar dinero, lo hicieron dando jornadas de trabajo gratuitamente.

No se conoce el nombre del escultor de la imagen de la Virgen de la Fuensanta, si bien su estilo es barroco en su vertiente clásica, aunque la talla del Niño es posterior. Es una de las joyas más valiosas del patrimonio artístico alcaudetense que se conserva, tras la guerra civil, gracias a las personas que la ocultaron en un domicilio particular y la depositaron en una institución de Jaén hasta que terminó el conflicto y pudo regresar a Alcaudete.

El pintor del camarín de la Virgen fue el linarense Francisco Baños Martos. Actualmente la imagen de la Virgen de la Fuensanta se encuentra en proceso de ser coronada.