PASEO VIRTUAL

El castillo de Alcaudete, con sus más de 4 mil metros cuadrados, es el más grande que queda en pie en la provincia de Jaén, el segundo lugar con mayor concentración de fortalezas del mundo, con ¡más de 400!

Con dos lienzos de murallas en los que encontramos hasta 15 torres y bestorres y 5 puertas, cuatro aljibes, caballerizas, sala capitular, cuerpo de guardia y diversas estancias en la Torre del Homenaje, vigila Alcaudete desde la Edad Media. Multitud de salas llenan sus rincones, invitando a perderse en la Historia entre los personajes que lo habitan y mobiliario que nos lleva a vivir el siglo XIII.

Una fortaleza de frontera que fue vital para los reinos cristianos, llena de la vida de los monjes calatravos, que continúa viva con la multitud de actividades que se realizan en sus extraordinarias estancias, considerando al mismo en su conjunto, uno de los mejores restaurados y conservados de España.

ALCÁZAR ALMOHADE

Construido por el Imperio almohade en tapial en el siglo XII, cuenta con 320m de muro, con 5 torres, 4 bestorres y 3 puertas, que delimitan 6 mil m2 en la cima de la colina.

Tras la toma cristiana en el siglo XIII y su cesión a la Orden Militar de Calatrava, sería reformado por estos, que lo convierten en una falsabraga que dejaría entre si y el nuevo castillo una liza que permitía las guardias de los soldados y generando una segunda defensa a la nueva fortificación. 

MURALLA DEL CASTILLO 

Levantadas por la Orden de Calatrava a mediados del siglo XIII, cuentan con 260m de muros de hasta 8m de altura que delimitan 4300 m2. En el mismo podemos encontrar la puerta principal, la poterna y 6 torres redondeadas de 10m; 3 de ellas con estancia y terraza, entre las que destaca la Torre del Reloj, por su planta cuadrada y haber alojado el primer reloj de la Villa.

Su factura en mampostería y su portentoso grosor de 2 metros, permitió su pervivencia casi inalterada hasta nuestros días. A lo largo de su adarve destaca particularmente el pasillo de las almenas por su perticular belleza. 

FOSO DEL CASTILLO

Traspasadas las gruesas puertas, el foso del castillo nos espera, sirviendo de marco para diversas armas de asedio, entre las que destaca el enorme ariete de tortuga del castillo.

El foso, una auténtica ratonera entre altísimos muros, da acceso a la parte alta del castillo a través de una rampa firmemente protegida por el cuerpo de guardia, y sirve de acceso a la zona de las caballerizas y la entrada monumental del palacio renacentista.

ALJIBE DE LA ENTRADA

El primero de los aljibes del Castillo, al que se accedía mediante la puerta que aún conserva cuenta con múltiples peculiaridades. Entre sus características, cuenta con un muelle que permite el fácil rellenado del mismo desde fuentes de la villa por medio de barriles fácilmente descargables. Resulta particularmente interesante la cúpula de ladrillo que la cubre, convirtiendo la sala en una galería de los susurros.

Actualmente cuenta con una aguadora en sus interior, que muestra la realidad de una profesión tan antigua como vital.

CUERPO DE GUARDIA

Sobre el aljibe de la entrada encontramos el cuerpo de guardia del castillo. Pegado al adarve, sirve como dependencia para la guardia del castillo, soldados que lo habitan y que esperan su turno para vigilar desde las murallas. Igualmente, el espacio sirve como armería del castillo, en donde depositar las armas de los soldados, siempre dispuestas para defender los muros ante un ataque. 

CABALLERIZAS

Las grandes caballerizas, las principales del castillo (que contaba con otras zonas de establo auxiliares), forman un conjunto de extrema robustez, con 30 metros de longitud cubiertos por una bóveda de cañón de ladrillo asentada en un muro de más de 2 metros y en la propia colina.

Sus 250 metros cuadrados las convierten en las mayores caballerizas medievales existentes en la provincia, con capacidad para más de 40 caballos. Además, fueronundamentales como corral para otros animales del castillo y tuvieron multitud de usos variados hasta la restauración del Castillo.

ALJIBE MAYOR

Con una capacidad que ronda los 600 mil litros, el Aljibe Mayor es el más importante de los cuatro con los que cuenta el Castillo.

Se trata de un espacio diáfano, en el que destaca su suelo acristalado sobre el nivel del agua y el pozo de acceso, que permiten la sensación de encontrarse en el interior mismo de la tierra, en la parte más profunda de un pozo.

Entre los diferentes impactos del paso del tiempo en el mismo, destaca la explosión de este por parte de las tropas francesas, que lo usan como polvorín, dejando huella de la misma en las paredes de la sala,

RESTOS DEL PALACIO RENACENTISTA

Con la llegada de los Montemayor, el castillo empieza un proceso de remodelación integral, añadiendo a las estructuras existentes diversos edificios que compondrán un palacio de corte renacentista.

Los restos del palacio se superponen a los del convento precio y ocupan nuevos espacios alrededor de la Torre del Homenaje. 

Abandonado el edificio en el siglo XVII, el palacio sufre saqueos y diversos envites, destacando el terremoto de Lisboa, el conjunto de los cuales hacen que no se hayan podido recuperar más que los cimientos y zócalos de las diversas salas que lo componían. 

SALA CAPITULAR

El corazón del castillo, la Sala Capitular, deslumbra imponente como un gran salón.

Sala principal del convento, su uso era polivalente, tanto para la realización de las comidas por parte de los miembros de la Orden, como lugar de encuentro y reunión de los mismos.

Actualmente es la sala con mayor diversidad de usos, ya que su equipamiento y amplitud la hacen ideal para cualquier actividad que requiera de la reunión de un amplio número de personas, como reuniones, conferencias o ceremonias civiles. 

Sala capitular del castillo de Alcaudete

TORRE DEL HOMENAJE

En la parte más alta de la colina, como último bastión de defensa del Castillo, la Torre del Homenaje, con sus 23 metros de altura, domina toda la Villa. 

Cuenta con cuatro plantas: un aljibe en su planta baja al que se accede desde la primera, la principal de la torre en la que se encuentra la sala de audiencias del comendador y la puerta de acceso a la torre; la sala del comendador con las dependencias privadas del señor del castillo en la que destacan los ventanales; y la terraza, desde donde se dominan las atalayas que se reparten por todo el municipio.

ALJIBE DE LA TORRE

La planta baja de la torre contiene el tercero de los aljibes del castillo, además de un altillo que sirve como despensa. El mismo podía llenarse hasta un par de metros de altura mediante un sistema de canalizaciones que hacía llegar el agua desde la terraza.

El acceso al mismo, que no contaba con puerta, se producía por medio de una trampilla, que permitía el acceso desde la planta superior hasta esta sala, consiguiendo abastecer a la torre durante un asedio de la misma. 

SALA DE AUDIENCIAS

La puerta de la torre, que se encuentra en la primera planta, permite el acceso a la sal de audiencias. Desde la misma el comendador podía ejercer funciones de control del territorio como señor del mismo. 

Resulta especialmente importante en su función defensiva, ya que el último tramo de la escalera de acceso podía ser retirado e introducido en esta sala aislando al torre del resto del castillo. Para la pervivencia de los defensores, estos podían acceder a las reservas de agua y alimentos del aljibe inferior mediante la trampilla ubicada bajo la escalera.

SALA DEL COMENDADOR

La más privilegiada de las salas del castillo, las dependencias personales del comendador, se encuentran en la segunda planta de la torre. Dependencias privadas del comendador, equipadas con sencillas comodidades para la residencia y retiro del mismo.

Franqueada por cuatro ventanales con parejas de bellos arcos de herradura sobre una columna central, la sala del comendador observa los cuatro puntos cardinales.

TERRAZA DE LA TORRE

Coronamos el castillo con la terraza, a 23 m sobre el nivel del suelo, un lugar privilegiado para observar el paisaje que rodea Alcaudete. Desde la misma se observan las diversas atalayas que bordean los límites de nuestro territorio, vigilantes de nuestras fronteras desde su construcción contemporánea al castillo en la Edad Media.

Desde la misma se observa el blanco caserío que se extiende alrededor del castillo y hacia el parque, la Sierra Ahíllos coronando el pueblo y la Vega a sus pies, entre las sierras de San Pedro y Orbes, que sirven de marco a la silueta de las sierras cordobesas.